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En 2025 quedó claro que los métodos de fraude de identidad evolucionaron más rápido de lo que muchas organizaciones financieras y agencias gubernamentales estaban preparadas. Servicios digitales de todo tipo, desde banca, créditos y pagos hasta salud y educación, ahora enfrentan ataques cada vez más sofisticados, potenciados por inteligencia artificial, identidades sintéticas y herramientas como los deepfakes.
Este fenómeno no es aislado: en México, las reclamaciones por posibles fraudes bancarios superaron los 2.4 millones en la primera mitad de 2025, con pérdidas que rebasan los 10 mil millones de pesos según datos reportados por la CONDUSEF.
Frente a este panorama, 2026 será un año definitivo para que las organizaciones busquen proteger activos, reputación y confianza del cliente. A continuación te contamos qué está cambiando y cómo prepararte.

Panorama del fraude de identidad en 2025 (cifras clave por país)

Aunque el fraude de identidad es un fenómeno global, su impacto varía según el grado de digitalización, regulación y madurez tecnológica de cada país. Analizar lo ocurrido en 2025 permite entender por qué 2026 será un año decisivo.

México

En México, los fraudes financieros no solo crecieron en volumen, sino también en sofisticación. Entre enero y junio de 2025, la CONDUSEF recibió más de 37,000 reclamaciones por posibles fraudes financieros, incluyendo casos donde se reportaron suplantaciones de identidad y esquemas que combinan ingeniería social con datos personales robados.
Los delincuentes combinan técnicas tradicionales como phishing con nuevos métodos que aprovechan datos expuestos en redes sociales, etiquetas de paquetería o filtraciones de bases de datos, elementos que les permiten crear identidades “híbridas” y evadir muchos controles básicos.

Estados Unidos

En Estados Unidos, el robo de identidad se mantiene como uno de los delitos más frecuentes denunciados ante la Federal Trade Commission (FTC), con millones de víctimas y pérdidas financieras que alcanzan cifras de miles de millones de dólares anualmente.  

Plataformas de apertura de cuentas y servicios de crédito digital han reportado casos de deepfakes usados para intentar burlar autenticaciones de voz o facial, lo que obligó a reforzar controles en onboarding y confirmación de identidad.

Colombia

En Colombia, entes como la Superintendencia Financiera han señalado el aumento de ataques que combinan suplantación con portación de línea (SIM swap) y robo de datos personales, especialmente en segmentos de créditos rápidos y billeteras digitales.  

Estos ataques no solo afectan a usuarios finales, sino que también elevan los costos de verificación para las instituciones que buscan equilibrar seguridad y experiencia. Algunos bancos y fintechs han respondido ampliando sus reglas de riesgo digital.

Brasil

Brasil registró uno de los mayores volúmenes de fraude digital en la región. Informes de FEBRABAN señalaron un incremento relevante en intentos de fraude en aplicaciones bancarias y procesos de apertura de cuentas digitales.

En 2025, se detectaron ataques que combinaron documentos legítimos filtrados con biometría burlada mediante herramientas de IA, lo que obligó a muchas instituciones a replantear sus esquemas de validación facial 2D.

Tendencias tecnológicas que marcarán 2026

El fraude evoluciona al ritmo de la tecnología. Las tendencias que ya se observan en 2025 anticipan cómo será el campo de batalla en 2026.

Identidades sintéticas y deepfakes: el siguiente escalón del fraude

Los perfiles construidos con mezcla de datos reales y ficticios permiten a los atacantes crear historiales creíbles y evadir patrones de detección tradicionales. A esto se suman los deepfakes, que pueden clonar rostros o voces con pocos segundos de datos, lo que vuelve más difícil distinguir entre un usuario legítimo y uno generado.

Esto significa que los sistemas que solo confían en biometría facial 2D o en verificación documental visual son cada vez menos efectivos ante amenazas que aprovechan la IA para crear imitaciones convincentes.

Biometría 3D y multibiometría

La biometría 3D se perfila como una respuesta directa al fraude basado en imágenes y videos manipulados. A diferencia de la biometría 2D, analiza profundidad y características físicas reales.

En años anteriores ya se observaron implementaciones exitosas en onboarding digital y KYC, con reducciones sustanciales de fraude sin incrementar la fricción para el usuario.

IA y machine learning para prevención predictiva

Más allá de identificar fraude después de que ocurrió, las instituciones están adoptando modelos que analizan patrones de comportamiento para predecir intentos de fraude antes de que se materialicen, minimizando pérdidas y mejorando la experiencia del usuario porque se reduce la fricción innecesaria.

Orquestación de identidad y contextualización digital

La tendencia no es sumar controles aislados, sino orquestar señales: identidad, comportamiento, dispositivo y contexto. Este enfoque reduce falsos positivos y mejora la experiencia del usuario sin sacrificar seguridad.

Por qué la validación de identidad es clave para modernizar los servicios públicos en México

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El robo de identidad en el sector gubernamental mexicano es un riesgo creciente. Aprende a identificar los 6 puntos más vulnerables, desde la validación manual de documentos hasta la falta de integración de bases de datos, y cómo implementar medidas preventivas eficaces.

Recomendaciones estratégicas para 2026

Las organizaciones que se preparen desde ahora tendrán una ventaja competitiva clara frente a un entorno de fraude cada vez más complejo.

Reforzar onboarding con capas de validación

El onboarding debe integrar biometría avanzada, verificación documental automática y análisis de prueba de vida, con reglas dinámicas según el perfil de riesgo.

Políticas de autenticación adaptativa y multifactor

Usar autenticación multifactor que combine biometría con factores contextuales (como geolocalización y comportamiento de uso) mejora tanto la seguridad como la experiencia del usuario.

Integración de tecnologías antifraude en tiempo real

Incorporar scoring de riesgo, machine learning y análisis de sesión en tiempo real permite detener actividades sospechosas antes de que generen pérdidas económicas.

Educación y cultura organizacional

La tecnología sin cultura antifraude es insuficiente. Capacitar equipos y establecer procesos claros sigue siendo una de las defensas más efectivas.

Uso correcto de herramientas tecnológicas

seleccionar tecnologías que no solo brinden seguridad, sino que sean fáciles de usar, intuitivas, rápidas, que logre una experiencia de usuario ágil y al mismo tiempo segura.

Lo que los líderes deben esperar en 2026

  • Regulación más exigente en términos de identificación digital y validación remota.
  • Demanda creciente de evidencias de identidad con respaldo legal (como multibiometría y firma digital).
  • Colaboración público-privada para compartir patrones de fraude y responder de manera coordinada.
  • Inversión en plataformas confiables de identidad digital a escala regional.

Cómo protegerse: un mapa de controles recomendados

La protección efectiva requiere un enfoque integral que combine tecnología, procesos y gobernanza.

Tecnológicos

  • Biometría 3D y multibiométrica con prueba de vida.
  • Autenticación adaptativa y multifactor.
  • IA para detectar anomalías y deepfakes.
  • Criptografía para garantizar integridad de datos y transacciones.

Operativos

  • Validaciones cruzadas automáticas entre bases oficiales.
  • Reglas de riesgo que consideren comportamiento y contexto.
  • Verificaciones supervisadas cuando haya señales de alerta.

Organizacionales

  • Gobernanza de identidad digital formalizada.
  • Métricas antifraude y KPIs claros.
  • Equipos dedicados a análisis de riesgo y respuesta rápida.

Hacia una identidad digital confiable y resiliente

La identidad digital será uno de los activos estratégicos más importantes en 2026. Las organizaciones que apuesten por precisión, orquestación y evidencia sólida estarán mejor preparadas para enfrentar un fraude que ya no se parece al de antes.

Invertir hoy en tecnologías modernas, cumplimiento normativo y cultura antifraude no solo reduce pérdidas: construye confianza a largo plazo.